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Láser Quirúrgico

Medicina

La utilización de láseres de diodo quirúrgicos es una tendencia mundial y presenta numerosas ventajas frente a las técnicas quirúrgicas tradicionales. También presenta ventajas frente al láser quirúrgico de CO2, que a pesar de su utilización como instrumento quirúrgico por más de 40 años, se trata de un equipamiento caro y de difícil mantenimiento.

La utilización del láser como herramienta de ablación en odontología, utilizada para la remoción de caries, se inició inmediatamente después de que el primer láser fue inventado. A partir de entonces, la utilización de los láseres de alta potencia viene ganando adeptos en varias áreas de la odontología, tanto en tejidos duros dentales, como en tejidos blandos, como tejidos gingivales, mucosas, etc.

La longitud de onda en 980 nm es especialmente adecuada para el propósito quirúrgico debido a la presencia de un máximo local en el espectro de absorción del agua en esta región.

Sin embargo, la longitud de onda en 808 o 810 nm también se utiliza comúnmente en las cirugías, pero el coeficiente de absorción del agua en esta región es 70 veces menor que en 980 nm y su penetración en los tejidos es del orden de 2 a 3 cm. Por otro lado, en esta región la absorción de la luz por componentes sanguíneos como la hemoglobina y la oxihemoglobina es mayor que en 980 nm. El láser en 808 nm es citado como especialmente indicado para ablación de tejidos de próstata, por ejemplo y otras indicaciones urológicas, así como el láser 980 nm.

El láser en 808 o 810 nm también se utiliza para el tratamiento de lesiones vasculares dermatológicas debido a que estas longitudes de onda se sitúan en una región de gran absorción en hemoglobina y melanina, además de su actuación como herramienta quirúrgica.

Cuanto mayor es la absorción de la radiación láser por el agua presente en un tejido vivo, menor es su penetración en el mismo. En el caso de los láseres quirúrgicos en 970 ó 980 nm, las longitudes de onda conocidas como «gold standard» en los láser de diodo quirúrgicos, la longitud de penetración se queda y alrededor de 2,0 mm, haciendo de este láser bastante adecuado en lo que se refiere a la preservación del tejido adyacente al tejido sometido a incisión o tratamiento, y también de los órganos internos, que son completamente preservados debido al bajo coeficiente de transmisión de la luz en esta franja de longitudes de onda.

Otra característica crucial, relacionada a la alta absorción en agua y sangre es la buena acción hemostática y coagulativa de estos láseres, aspecto imprescindible a un láser quirúrgico. Además, el período post-operatorio es más cómodo para el paciente, ya que la recuperación concerniente a las cirugías láser es más rápida que las cirugías realizadas con instrumentos de corte convencionales de acero (bisturis).